"Entusiasmo" de Claudio Zulian

 

Del 24 de octubre al 9 de diciembre de 2012

Inauguración: martes 23 de octubre a las 19.30 h

Bòlit-SantNicolau

 

 
 

SomNi Serem

 

Hacer el ejercicio de imaginar la ciudad del futuro implica calibrar la experiencia urbana presente y el rumor histórico del pasado. La ciudad soñada, sin embargo, aunque derivada del contraste de la costumbre y la memoria, se configura a partir de flujos sociales. Los movimientos que en última instancia son el detonante de las transformaciones de las ciudades y desde luego de su supervivencia.

 

Si buscamos ejemplos en los procesos de creación de nuevas urbes en la historia, aparecen ciudades de nueva planta desarrolladas a partir de poderes políticos (Brasilia), ciudades-fortín surgidas de poderes militares (Neuf-brisach), ciudades hub sin otro sustrato que el económico, como Dubai, ciudades-Estado como Singapur o ejemplos de monumentalización de los poderes fácticos militares y administrativos como la ciudad más joven de las que existen hoy, Naypyidaw, capital de Birmania. Sin embargo, lejos de planificaciones estratégicas, a menudo la ciudad soñada se sitúa finalmente en lugares imprevistos, deslocalizada por causas que el éxodo político y económico no puede calcular de buen principio. Aunque no siempre ha sido así.

 

Cuando se inició la industrialización, el crecimiento económico situó las urbes más importantes en las cunas de la industria, y fueron sitios como Detroit, Manchester, Ivanovo y Leipzig los motores de la ciudad moderna. Sin embargo, en los últimos tiempos un fuerte proceso de decrecimiento y desocupación los ha afectado hasta el punto que en algunos casos ya no procede la denominación de gran urbe. Pero ¿qué se ha perdido con la despoblación? ¿Se puede pensar en la ciudad como un ente neutro y genérico, inmutable? ¿Qué es en última instancia una ciudad, sino la gente que la hace crecer? ¿Qué tiene que ver, con todo esto, la noción de identidad?

 

Signo indiscutible del éxito de una ciudad son los flujos migratorios que atrae. La isla de Ellis, en la entrada de Nueva York, es un elocuente ejemplo de ello, monumento solemne a la avalancha de inmigrantes que llegaron a la ciudad hace un siglo, entre los que se contaban más de 20 millones de europeos. De nuevo con el futuro en las manos, como aquellos primeros europeos que ya habían llegado al continente más de 400 años atrás con Cortés y que creyeron estar en un sueño. Lo transmite Bernal Díaz del Castillo en su crónica en Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, al describir Tenochtitlan "como una visión encantada" de un cuento mágico. "De hecho", añade, "algunos de nuestros soldados preguntaron si al fin y al cabo no sería un sueño". Del sueño americano al sueño europeo, la historia va tejiendo el rastro de la ciudad. Y ahora, ¿dónde reside el sueño?

 
 

Para narrar hoy una crónica similar, ya no son necesarias grandes travesías ni heroicidades épicas. Quizás solo hay que mirar atentamente alrededor y preguntar a los vecinos si es el sueño el acicate que todavía da pitanza a las ciudades.

 

Y esto es precisamente lo que está haciendo Claudio Zulian en Entusiasme, un relato construido a partir de anotaciones de pensamiento que nos conducen a un destino tan impreciso como inaprehensible, el futuro. Y lo hace ahora, más que nunca, desmantelando las articulaciones de la realidad y la ficción, levantando interrogantes en los contenidos y también en la forma. Con un envite de sutileza, Entusiasme brinda la posibilidad de sondear estereotipos y al mismo tiempo repensar los formatos aprendidos para hacerlo.

 

Un salto hacia delante en relación con trabajos anteriores como Arrecifes (2002), L'avenir (2004) y 2031/2111 (2011), también presentes en la exposición en Bòlit. Entusiasme es una nueva producción que se inicia ahora en Girona, tomando la vecina Salt como puerta de acceso para explorar la ciudad y sus límites. Sin embargo, hay que señalar que la especificidad que guía esta obra se brinda con vocación universal. Y es por esto que de manera simultánea se ejerce también en otros territorios, como en este caso y para empezar en Vic y su vecindario del Remei, a través de la exposición de Zulian con el trabajo A lo mejor (2007) y un taller producido en ACVic, colaborador de Bòlit en este proyecto.

 

Describir Entusiasme no es fácil, ya que reclama la implicación directa, así como el compromiso es necesario en todo razonamiento. En este caso, la dialéctica es firme y poliédrica, por un lado, entre el lenguaje audiovisual y el escénico, entre el documental y el teatro, la ficción cinematográfica y la instalación artística; por otro, entre nuestra propia posición, de espectador parcialmente enterado o de actor intempestivo. Y así es cómo suele ocurrir con los sueños y con las identidades que circulan en él.

 

Rosa Pera