Comer una pizza,

chutar una pelota

cantar una consigna,

gritar una canción

bailar sin parar  

 

Comer una pizza,
chutar una pelota, 
gritar una consigna,   
cantar una canción,      
bailar sin parar.   

Chutar una pizza,
comer una pelota,
cantar una consigna,
gritar una canción,
bailar sin parar. 

Comer una pizza, 
chutar una pelota,
cantar una consigna,
gritar una canción,
bailar sin parar.


Tanto el espacio privado como el espacio público, de manera individual o colectiva, remiten al disfrute, al juego, al placer y al divertimento. Y en el contexto de la convocatoria de Bòlit Mentor, podríamos incluir el adjetivo de adolescente. Aún así, éste carácter lúdico no implica obviar el componente político de la acción. Especialmente cuando se hace desde la consciencia ligada a un objetivo reivindicativo.          

 

Comer, chutar, cantar, gritar y bailar son acciones cotidianas en principio inofensivas, hasta que uno de los elementos que acompaña la acción genera una distorsión semántica, cambiando aquello que consideramos normal. Como comerse la suela de un zapato bien salpimentada con cuchillo y tenedor como si fuera un bistec, o la bota del pie derecho, después de unas horas de cocción, acompañada de un par de cebollas y una hora de laurel.          


Un tobogán, un castillo, una construcción residente pero de lados redondeados y colores brillantes sobre un suelo blando que amortigua las caídas, invita al juego de los niños. Unos bancos pensados para aquellas personas que no quieren o pueden hacer gasto pero necesitan o desean un asiento confortable para descansar, ahora desplazados. Las sillas y mesas, también desplazadas, de un bar en el cual madres y padres pueden tomar un café, un agua o una cerveza mientras vigila a sus hijos, proyecta los ingredientes ideales de una imagen de felicidad, de convivencia envidiable publicitada por el ayuntamiento. Y no es así. En el momento de estar el parque listo e instalado, el Ayuntamiento lo cerró mediante unas cintas que sin impedir el paso del todo, señalan la prohibición -puede que momentánea- de uso. Éste segundo gesto (el primero fue montar el parque), por contexto, justo enfrente de la sala de exposiciones del Centro de Arte Contemporáneo Bòlit, convierte el parque en escultura, sumando una capa de tono irónico a la intervención. Y a la pregunta del porqué de todo esto, la respuesta ha sido que no vienen niños a Pou Rodó, que no viven familias jóvenes con criaturas pequeñas en las viviendas que dan a la plaza, y que su posible uso por parte de los niños de las calles cercanas, puede molestar a los actuales inquilinos, promotores del desmantelamiento de la instalación.        


Una de las imágenes más bonitas y emotivas que recuerdo de la Biennal de Venecia del 200(6) es la de una plaza ensombrecida por plátanos con una fuente en medio. Sentados en la terraza de un bar, Regina y yo tomábamos Spritzs, mientras mirábamos cómo unos niños y niñas jugaban a tirarse un globo lleno de agua al lado de la fuente. En uno de los veranos más calurosos que recuerdo, aquella plaza era un espacio de convivencia entre los residentes y los turistas que nos habíamos alejado de los Giardini, del Gran Canal y de la Piazza Sant Marco. No recuerdo el nombre de la plaza pero no olvidaremos la sensación de felicidad que aquel espacio trasmitía.         


El uso del espacio público es conflictivo. Y desde la educación y el arte podemos hacer política preguntándonos cómo debe ser éste uso. Ayudando a construir desde la inteligencia pero también desde la generosidad, un espacio público para todos.     

 

Rafael G. Bianchi, comisario

 
 

Ariadna Serrano y Maria Bosch

Instituto Josep Brugulat, Banyoles

Proyecto  Seran sempre nostres

 

El espacio público es el espacio de propiedad pública y de uso público por el cual  el individuo tiene derecho a circular en paz y harmonía. Éste espacio público abasta las vías de circulación, así como amplias zonas de edificios públicos. Pero también podemos definir el espacio público como el lugar donde se materializan diversas categorías abstractas como la democracia, la ciudadanía, la convivencia, el civismo, el consenso y otras supersticiones políticas contemporáneas.             

 

Como arquitectos y a fin de despertar y estimular el pensamiento de los adolescentes, para ser observadores, analizar y cuestionar la realidad arquitectónica que nos rodea, debatiremos sobre lo que entendemos por espacio público, cómo era y cómo es, cómo y cuando interactúan con ellos los diferentes sectores de la población, qué uso se le otorga y qué uso real se le da, cuáles son las normas ocultas o códigos de uso, cuáles son los elementos que lo conforman...        

 

Trabajaremos con los alumnos, organizados en grupos, en un espacio público concreto de su municipio, analizándolo y modificándolo para mejorarlo y hacérselo suyo. Trabajar a pie de calle, sobre papel y con maquetas en tres dimensiones, a través de actividades dinámicas y artísticas para crear su propio espacio público.                 

 
 

Marta Rosell y Roc Domingo

Institut Santiago Sobrequés, Girona

Proyecto Cridar la ciutat

 

Ejercer el derecho a la ciudad empieza por habitarla y cuestionarla, sobretodo mediante lo opuesto a los usos que le han sido programados y considerándola a través de la creatividad. Quedarnos quietos en los lugares de paso o acelerarse en las zonas de reposo; modificar los usos de la infraestructura existente o incluso construir nueva, con o sin permiso, para programar un uso completamente abierto, espontaneo y ambiguo. El proyecto Cridar la ciutat centra su atención en la experiencia de ciudad y reflexiona cómo se construye en ella la idea de espacio público y quiénes le dan uso.              

 

Analizaremos dentro del instituto aquellos espacios que de alguna manera traducen las calles y que determinan un tipo de comportamientos y unas relaciones. A través del arte contemporáneo plantearemos conjuntamente pequeñas transformaciones que generen disrupción y activen el espíritu crítico. Todas estas experiencias conforman un archivo digital que nos servirá como diario de campo, una recopilación de diferentes aproximaciones etnográficas de lo que implica vivir en la ciudad.                           

 
 

Anna Vilamú y Albert Gironès

Instituto Carles Rahola, Girona

Proyecto Utilitzar una cadira de paraigua

 

Damos significado al espacio a través de objetos: cada cosa para lo que ha sido diseñada, cada cosa en su sitio. Esto provoca que con cada espacio nos relacionemos de una manera determinada, y que cada espacio presuponga una conducta. Un acuerdo semántico para poder convivir y entendernos es necesario, un poco de orden. Pero si un día a mi madre la alcanza una tormenta en medio de una explanada en la cual tan sólo hubiera una silla, seguramente no se ocurriría utilizarla de paraguas y se mojaría.                                                                                                                                                                                                                                

 

El problema de las convenciones y de aquello establecido es que poco a poco se va adormeciendo el ingenio, y poco a poco algo necesario como el orden pasa a ser una forma de control; perdiendo la sensación de tener la capacidad de decidir que necesitamos o queremos. Como en el caso paradigmático del urbanismo: una forma de estructurar a través de grandes piezas inamovibles y pesadas, sólidas. Desde el trazo de las calles y plazas hasta los bancos individuales.                                                                                                                                                                                                                                         

 

Por eso hablamos de desarrollar una mirada y una actitud que aporten autonomía. De despertar una manera crítica, pero juguetona, poética y flexible de relacionar-nos con el entorno. De volver a pensar qué es lo que realmente nos gustaría hacer o cómo nos gustaría que fueran los espacios que habitamos. Como quien rompe algunos ladrillos de un muro y lo convierte en escalera. O quien se reúne cada tarde al lado del Apple Store con los amigos y amigas para tener wifi gratuito. Se trata de darnos cuenta que todo lo que vemos y creemos de una manera, podría ser de otra y que no hacen falta grandes cosas para que esto pase. Pensar y decidir. Y actuar a partir de las acciones mínimas en las cuáles sólo hace falta el cuerpo; como parase delante de una fila de camiones, o utilizar algún objeto; un arco de acero patinable en medio de una plaza; podemos conseguir para el mundo, o si más no cambiarle la trayectoria un rato.