"Quien canta su mal espanta"

Virginia García del Pino

Del 18 al 28 de enero de 2018

Bòlit_LaRambla, Sala Fidel Aguilar    

 
 

"Quien canta su mal espanta"

Virginia García del Pino

 

Una experiencia inmersiva en Realidad Virtual 360º

 

En colaboración con Elsa de Alfonso y los ciudadanos y ciudadanas de Girona.

Músicos: Mariona Aupí y Don Simón y Telefunken

Técnico de sonido: Lluís Ferrer

Un proyecto coproducido entre Arts Santa Mònica y Bòlit en el marco de "Politizaciones del malestar" coordinado por Nora Ancarola, Laia Manonelles y Daniel Gasol

 

Del 18 al 28 de enero de 2018

Bòlit_LaRambla, Sala Fidel Aguilar

 

Esta obra forma parte del proyecto "Politizaciones del malestar" que propone profundizar en otras maneras de gestionar el malestar desde los procesos creativos. Virginia García del Pino fue una de las artistas invitadas a participar en este proyecto y lo hizo como artista residente en Bòlit, Centre d'Art Contemporani durante el verano de 2017. Su propuesta consistió en transformar una iglesia en desuso en un espacio colaborativo de gestión de malestares y emociones que creara protección y diálogo a través del canto. Para poder desarrollar el proyecto invitó a ciudadanos y ciudadanas de Girona a participar activamente en el proceso creativo.

 

En esta propuesta expositiva si te colocas la gafas podrás disfrutar de la experiencia desde dentro del espacio y vivirla como si estuvieras en la iglesia de Santa Llúcia de Girona, una semana de julio de 2017.

 

El proyecto artístico de Virgínia Garcia del Pino parte de unas reflexiones basadas en diversas experiencias y saberes acumulados a lo largo de la historia. Un sabio estudió durante muchos años la manifestación del sentimiento en el hombre y se atrevió a afirmar que el origen de la palabra radica en la canción. Según él el canto nace de la necesidad de gustar y llenar el vacío del alma. Por otra parte, todos sabemos que las madres cantan a sus hijos para que no tengan miedo y probablemente por ello, de alguna manera muchas personas tenemos el canto como algo que nos protege de la oscuridad del mundo. De hecho, se puede afirmar que la música no necesita de la razón, es una manifestación humana muy directa con la cual todo el mundo conecta. Así mismo, se puede pensar que cantar a más de una voz puede ser una buena forma de comenzar a dialogar.

 
 

Para la artista, en este tiempo de malestar generalizado en el cual nos definimos y comunicamos a través de las pantallas, deberíamos conectar de nuevo con el mundo. La política ha degenerado y ha dejado de tener sentido y, a menudo, el arte también. Esta es una obra en la que las relaciones entre las personas implicadas - incluyendo los espectadores - se convierten en incalificables; donde verdad y mentira, dramatismo y humor juegan el papel de gestores de las emociones. Una experiencia que, aunque solo sea por un instante, ayudó a la artista y a los participantes a reconectarse.

 

Para realizar el proyecto, durante una semana se instaló un equipo de sonido profesional con dos micrófonos enfrentados y conectados a la vez en la iglesia de Santa Llúcia de Girona para que todo el que quisiera pudiera cantar. En uno de los micrófonos se tenían que cantar las canciones que nos hacen felices o nos traen buenos recuerdos y, en el otro, canciones melancólicas o tristes. Mediante unos dispositivos electrónicos la artista sonora Elsa de Alfonso creó unos presets con los que los usuarios podían experimentar diferentes timbres y escalas en cada uno de los micrófonos de manera que cada cantante/participante pudiera crear su propia obra/canción/intervención en este planteamiento colaborativo. La intención también era tener una pequeña muestra de canciones que han marcado a diferentes generaciones.

 

La obra se inauguró con un peculiar concierto en el cual dos grupos de música se enfrentaban a modo de ejemplo de lo que sucedería la semana siguiente. En el micrófono melancólico cantó Mariona Aupí y en el alegre Don Simón y Telefunken.

 

La alegría y la tristeza se pueden mezclar en el canto, cantar una canción triste puede ser un desahogo y puede aliviar. Y, como dice el filósofo Josep Maria Esquirol "Vivir es sentir la vida y eso es un milagro".

 

"Politizaciones del malestar" es un proyecto dirigido por Nora Ancarola, Daniel Gasol y Laia Manonelles con la colaboración del Arts Santa Mònica y el Bòlit, Centre d'Art Contemporani. Girona.

 
 
 

Virginia García del Pino (Barcelona, 1966) forma parte del nuevo cine de autor español y compagina su carrera como directora con la docencia en el master de documental de la Universitat Autònoma de Barcelona. Licenciada en Bellas Artes, su producción como video artista se acerca al género documental con obras que surgen de una tentativa de comprender el mundo desde una óptica menos dolorosa y en las cuales suele optar por una contundente sencillez formal.