La comunidad inconfesable es, más que un mero proyecto expositivo, un corpus reflexivo en torno a la idea de «comunidad», un ejercicio valiente y riguroso que toma lo comunitario como base desde la que explorar algunas claves del devenir contemporáneo.

Presentada en la pasada Bienal de Venecia, en el pabellón catalán, es una propuesta que quiere situar la investigación en el núcleo de las prácticas artísticas contemporáneas, al tiempo que aborda la noción de identidad más allá de límites territoriales y nacionales.

Actualmente, desde el mundo del arte son usuales las propuestas que apelan a la comunidad, con frecuentes -y muchas veces poco argumentadas- citas a la creación colaborativa, a la producción compartida. Sin embargo, es preciso llamar la atención sobre la disolución del autor en una producción y transmisión de conocimiento dirigidas y activadas por la propia comunidad, por una audiencia que ya no es entendida como una masa irreflexiva de visitantes, sino como un público que es productor y usuario a un tiempo, y no pasar por alto una pausa necesaria e importante: aquella que permita hallar unas bases sólidas de pensamiento que profundicen en el núcleo de estos procesos. Por todo ello, es absolutamente pertinente e imprescindible abrir una reflexión -con ánimo colectivo- acerca del propio concepto y los fenómenos que con él se relacionan.

Desde el Bòlit asumimos, pues, la responsabilidad de expandir un proyecto que plantea interrogantes vitales para, como declara su comisario, acercarse a lo comunitario desde el arte, y viceversa. Sumergirse en las propuestas desplegadas por La comunidad inconfesable permitirá, sin duda, nutrir el capital cultural y social al que pertenecemos, como miembros conscientes de la comunidad.

 

Rosa Pera

Directora

Bòlit, Centre d'Art Contemporani. Girona

 

LA COMUNIDAD INCONFESABLE

 

 

Durante los últimos veinte años han aparecido distintos ejemplos de propuestas artísticas que se desarrollan bajo el epígrafe de lo comunitario, que operan desde ese lugar de tensión donde arte y comunidad intentan conectarse. No resulta sencillo dibujar el mapa que permita ubicar estas prácticas, pues muchas de ellas son episódicas e invisibles. Tampoco es fácil dimensionar su relevancia, distinguir qué tienen de proyecto y qué de populismo. En cualquier caso, sí podemos afirmar que con el advenimiento de lo comunitario se ha abierto un ámbito de trabajo diferente para el arte, un campo de acción social -también un mercado, una audiencia- cuya exploración obliga a encontrar metodologías de negociación distintas, a asumir otras tensiones y otras dinámicas, a construir formas de representación intraducibles.

 

Concebido para formar parte del primer pabellón de Cataluña en la 53 Biennale d'Arte di Venezia y presentado ahora, en el Bòlit, Centre d'Art Contemporani. Girona, con una configuración museográfica distinta, este proyecto -que toma su nombre del libro homónimo de Maurice Blanchot, de su interpretación filológica del comunismo como "aquello que crea comunidad"- constituye una indagación acerca de las complejas relaciones que se establecen entre arte y comunidad. Para ello, se han seleccionado tres proyectos artísticos (Sitesize, Technologies To The People y Archivo F.X.) que, a pesar de operar desde perspectivas distintas, participan de unas mismas estrategias de transversalidad, antagonismo, suplantación e interferencia, cuyas prácticas se inscriben en un mismo territorio de actividad ambivalente y, por tanto, difícilmente cartografiable, situado en los intersticios tanto de la institución del arte como de los modelos de productividad cultural. El propio carácter difuso de estas tres "comunidades", su naturaleza no ejemplarizante, hace que se sitúen más allá de ciertos monopolios de decisión, reutilizando dispositivos de acción preexistentes, aprovechando nodos de comunicación o reorientándolos, parasitando estructuras consolidadas, configurando nuevos archivos y ubicándose, en definitiva, en medio de las tensiones de aquel "General Intellect" analizada por Marx y que es, al mismo tiempo, una fuerza productiva y un principio de organización ciudadana.

 

Para ello, La comunidad inconfesable se articula alrededor de cuatro líneas de trabajo diferentes: a) una exposición expandida en diversos espacios museográficos de la ciudad de Girona, que acoge de forma monográfica las propuestas de cada uno de los colectivos participantes; b) un libro que pretende ser una especie de polifonía ensayística a partir de textos de autores como Blanchot, Agamben, Nancy, Lacoue-Labarthé, Lars Iyer, Peter Pál Pelbart y Marina Garcés, los cuales comparten interrogantes acerca de la naturaleza de lo comunitario, y que añade tres inserciones visuales realizadas por cada uno de los participantes en la propuesta -Sitesize, Technologies To The People y Archivo F.X.; c) una página web (www.lacomunidadinconfesable.org) que opera como un vasto fondo archivístico alrededor de la noción de la comunidad desde la perspectiva de la filosofía, la antropología y las ciencias sociales; d) un conjunto de diálogos, desarrollados en colaboración con la Universidad de Girona, a través de los cuales se explorarán algunas de las principales cuestiones que afectan a las tres prácticas artísticas integradas en este proyecto.

 

 

Valentín Roma

Comisario

 

Galeria de imágenes

Recorrido audiovisual por La Comunidad Inconfesable

 

Más información

 

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