FETS/FACTS

Enric Ansesa

Del 20 de noviembre de 2020 al 7 de febrer de 2021

Bòlit_StNicolau

 
 

HECHOS / FACTS

 

Con los ojos claros dentro de la noche oscura, la larga noche en la cual somos conscientes nos situamos. Dentro de la vigilia del sueño, uno puede reseguir partes del cuerpo e ir redescubriendo pequeños relieves que configuran texturas de nuestra piel, cada una puede ser una referencia, una alerta o aviso, depende del estado en que nos encontremos en aquel momento.

 

A menudo la ausencia de luz es para mí un descanso para mis ojos, que quieren ver hechos en cada una de las cosas que observan o miran.

 

Mirar no es ver, ver provoca una serie de reflexiones, observaciones e investigaciones que nos llevan a menudo al límite de la percepción y su interactividad.

 

La ausencia de luz no es ninguna negación, al contrario, es la fuente, puede ser el origen de la energía y sus sinergias, es un estado más allá de la realidad visual, es la oscuridad necesaria que necesitamos para mirar el arte del cine, por ejemplo, que es el arte de la luz, el movimiento, el color y la interacción de los sentidos.

 

A menudo cerrar los ojos es lo opuesto a lo que parece, es abrir la visión a las realidades siempre escondidas para mercancías o juegos malabares. Como decía el poeta J.V. Foix, "Es cuando duermo que veo claro".

 

En las artes, la observación suele ser un camino para la concentración, pero a menudo no lo es para la conceptualización del sentir, el cerebro a menudo necesita un catalizador para aglutinar y fijar la idea, materializar una idea es una alquimia de la realidad humana, dar forma a la materia, un ideal según Aristóteles.

 

De joven, me ejercitaba en concentrarme con los ojos cerrados, cerrados fuertemente, e intentaba ver lo que me proponía. A menudo, después de una serie de chispas luminosas y estrellas visibles en la oscuridad del ojo, se materializaba la imagen deseada.

 

Hoy espero poco de los ideales que nos predican, he aprendido a relativizarlo todo o casi todo, aunque sea, en el intento. Continúo creyendo que es necesario explicar las funciones de las cosas, incluso las metafísicas, para poder entender y valorar las acciones y los hechos. El arte inútil es altamente necesario para poder diferenciar el concepto de la conducción, generalmente las modas no forman parte de las vanguardias, suelen ser mimetismos y disolventes de ellas.

 

El silencio a menudo es una palabra que explica lo que no entendemos, como el vacío es el que determina la función de un vaso. El camino está en el último paso y el recorrido depende de nosotros, conscientes de que no llegar también es un destino.

 

Nuestros caminos son todos en el mismo contexto, el planeta, sean iguales o diferentes. Como todos los colores conforman la especie humana y como todo forma parte activa de la vida.

 

El conductismo ha determinado tanto como la violencia y la crueldad que hoy aún no hemos desterrado.

 

Deberíamos contribuir a socializar e intentar crear una solidaridad para redistribuir los medios para vivir y abolir las acumulaciones y las miserias.

 

La vigilia me lleva al sueño, de la representación formal a la esencia y la función del objeto, el tiempo enseña que siempre se aprende, que todo es escuela, incluso el fracaso y la negación.

 

Evolución es un camino que no se acaba, lo acabamos cuando dejamos de caminar, la palabra fin es sinónimo de nada más o hasta aquí.

 

De San Nicolau, en el sueño de los ojos cerrados, recuerdo historias que yo imagino en imágenes, piedras, tablones, bastidas, vapor, cantos, misas del gallo y bodas. Arquitecturas de la memoria en un espacio que todavía está vivo.

 

Silencio de un discurso que nace de la memoria, de viejos recuerdos de las puntuaciones en las caligrafías góticas, los puntos de la geometría de los conjuntos, de la integral tan cerca del lugar de nacimientos de Lluís Antoni Santaló encima de un cementerio y bajo la mirada de cristal de la rosa de San Pere, memoria de un espacio cercano a la memoria.

 

Entre sueño y realidad, el arte es una herramienta para analizar el pensamiento de un tiempo, es un camino que lleva a lugares en situaciones insólitas, pero determinadas por un trozo de tela colgado de un tendedero, por una concepción del espacio y su ocupación.

 

De donde viene lo que uno ve e interpreta, como una radiografía que supera su formato. De aquellos caminos en la oscuridad, buscando de tanto en tanto las sombras en herradura de las luces escasas y amarillas, de restricciones y poca inversión, donde se intuía el volumen de un árbol, una fachada o el continuo de una muralla oscura y potente, bajo el sonido dramático, pero amado, de las campanas de la catedral de Santa María, que puntualmente, junto con el cohete gótico hacia el cielo de San Feliu, nos vigilan como los padres de un matrimonio de piedra y arte.

 

Memoria de la vestimenta de la procesión sobrias de color, encadenadas, descalzas, con formas y miradas en un mundo desconocido, todo, absolutamente todo, hasta el infinito, es materia de las artes, para entenderlo uno y explicar lo que se siente como testimonio.

 

HECHOS / FACTS es esto y más, una parte de un grito, una atención, pero también un testimonio, en que unos puntos, ahora leds, que vienen de los relieves numerados de materia negra, que el amigo, ya traspasado, Arnau Puig, describe como listado de muertos o como lucecillas de un cementerio italiano, son también las gotas de los pavimentos de caucho italianos, que nos modernizaron las tierras en los años sesenta, son esto y más, son las luciérnagas que buscábamos en los jardines de adolescentes o las fosforescentes imágenes de las madre de dios de Lourdes que nos velaban las noches.

 

Detrás de cada punto negro hay un led, que es una parte de una pantalla, que configura unas imágenes, que nos ilustras de unos hechos testimoniales. Las crónicas de nos desastres del humanismo, que la ética de una estética las quiere mostrar como herramienta política de la memoria.

 

A la austera y estimada capilla de San Nicolau, construimos una reflexión al entorno de unos hechos y enseñamos una memoria visible como un documento para la historia.

 

No son sueños, ahora son realidades. En Imaginart, una primera pieza de caucho que continuaba el discurso de los puntos y más tarde de las agujas. En Vilabertran, la gran exposición, con dípticos y trípticos, grandes formatos contra los muros de piedra de la antigua abadía, fue un ensayo extraordinario para uno de mis grandes sueños: situar una pieza para la reflexión en una capilla de la catedral de Santa María en Girona.

 

La estética del silencio y la ética del arte dan testimonio al tiempo y su evolución, es necesario preparar iconos para mantener la iglesia al día, la multiculturalidad, la libertad de creencias, pero, por encima de todo, el respeto a la vida, la libertad y la igualdad de todos ante los orígenes y la causa incausada.

 

A menudo estoy atento a lo que pasa y a lo que puede venir o lo que ya está aquí. Día a día, la evolución nos lleva a un descubrimiento constante, es necesario tener informadores y hermeneutas colaboradores que nos enseñen que mirar los nuevos ojos y que nos puede interesar.

 

El Bòlit, San Nicolau, espacio muy querido por mí y por muchas razones. Es necesario llevarlo a la oscuridad, la ausencia de luz es una fuente de energía.

 

Al entrar, una muralla negra nos obliga a ir a la derecha y, adelante, una pieza rectangular de 192 cm x 100 cm, con una superficie de leds, nos refleja todo lo que entra, con las imágenes y características de cada uno. Aquí es una herramienta de control estético, pero nos advierte de lo que viene y del control a que estaremos sometidos. En el ábside, a la derecha, donde estaba el alter, se sitúa la obra Fets, de 100 cm x 384 cm, en que las imágenes tratadas, del 1 de octubre de 2017, encima de una superficie de puntos leds, nos enseña y constata la violencia ejercida contra los ciudadanos, en diversos lugares del país, por las fuerzas de seguridad.

 

El 1 de octubre es un referente y día a día lo será más por su significado y su simbología. Es un testimonio de la brutalidad de un sistema y un concepto tan primitivo de las políticas de estado, que conmociona por su barbarie.

 

Los que conocemos las revueltas de los años sesenta a los ochenta teníamos maneras de evolucionar en paralelo a la hora de seguir los hechos. Ahora, todo es muy diferente, los materiales, la preparación especializada y contundente, con los sofisticados equipamientos y escenografías. Es una recreación de un ataque medieval o los temidos ataques a la bayoneta calada.

 

Tenemos de los hechos miles de fotos y vídeos, propios y en las redes, donde se puede encontrar todo lo que ilustra los hechos. Hemos elegido algunos y se ha preparado una visión genérica que tratada con una estética reduccionista nos muestra una visión de los hechos como memoria en blanco y negro.

 

A la izquierda, al fondo, la otra obra, Facts, también de 100 cm x 384 cm, es un homenaje a los emigrantes que quieren ser inmigrantes, pero que en realidad son refugiados de muchas y diversas agresiones que reciben en los diferentes países de origen y acaban rechazados por lo que se llama civilización occidental. Se muestran imágenes de las playas llenas de muerte o de la esperanza de vida de los que llegan por el esfuerzo o por la voluntad del mar en el naufragio. El cementerio azul de la Mediterránea, históricamente mar de la cultura, es ahora un mar de la indiferencia y el interés del cálculo. Básicamente se intenta enseñar los hechos y las realidades de esta indiferencia, el derecho básico de superar la barbarie y la miseria. Es una visión estética que religa un continuo a partir de los puntos, convertidos en luz e imágenes, y enseña este canto a los abnegados voluntarios que se juegan la vida para salvar otras. Es un grito a la indiferencia que pide el nacimiento de una fuerza solidaria que debería de socializar el bienestar para todos, un compromiso del arte con la historia.

 

Enric Ansesa

Primavera del confinamiento, 2020