MANIFIESTO CONTRA EL PAISAJE

“Manifiesto contra el paisaje” es una intervención de la mano del artista Lluís Sabadell i Artiga en el marco de la exposición Paisaje? del Bòlit, Centre d’Art Contemporani. Girona que se infiltra su blog y en la revista Bonart. El artista no solo ha escrito el manifiesto si no que además invita a ser replicado por cualquier persona que quiera expresar su opinión al respecto. Para iniciar estas réplicas ha invitado a diferentes expertos de ámbitos como la arquitectura, la biología, la geografía y la filosofía, a pronunciarse. Os animamos a todos a replicar dejando un comentario en este blog.



por Lluís Sabadell Artiga, artista y comisario especializado en Arte y Naturaleza



el paisaje es un lobo con piel de cordero

el paisaje mata, por reduccionista, por simplificador, por descontextualizador, por esteticista, por todo ello el paisaje mata la naturaleza, el mundo y con él irremisiblemente nos mata a nosotros.

los valores paisajísticos amenazan la vida. entender sólo la dimensión estética de la naturaleza conducirá a su irremisible muerte. cerrar la vida, poner fronteras entre espacios naturales profunda y ecológicamente conectados sólo contribuye a su destrucción

el paisaje remite directamente a la cultura del visualismo*

*el visualismo es a lo visual lo que el esteticismo a lo estético y el culturalismo a lo cultural, a saber: una visión superficial y por ello vacía y hueca cuyo único resultado es ensombrecer y enturbiar el verdadero sentido de las cosas generando sólo un ruido indescifrable. en referencia al paisaje es ver sólo la importancia de lo visual obviando otros tipos de relaciones -biológicas, emocionales, etc. lo que llamaremos relaciones ecosistémicas- y por ello se pasa de lo estético al esteticismo.

puesto que el paisaje nos convierte en meros espectadores -los que sólo miran- eso nos aparta de la acción, de la vida y por todo ello:

el paisaje sólo nos deja ver los árboles y nos esconde el bosque

el paisaje nos deja fuera, cuando en realidad estamos dentro

el paisaje nos expulsa

el paisaje nos abandona

…por lo tanto debemos abandonar nosotros al paisaje

el ser humano vive mayoritariamente inmerso en un egosistema. el egosistema es un sistema antropocéntrico, egoísta, autoritario y ensimismado. el egosistema es el que hace posible el paisaje y por extensión el paisajismo

aparentemente el paisajista ama la naturaleza, pero lo que en realidad ama es el reflejo de si mismo en la naturaleza; lo que ama no es la experiencia de la naturaleza -una experiencia total, ecosistémica- sino su propia experiencia en el paisaje

nuestro egosistema nos hace sordos, mudos y ciegos al entorno

debemos dejar de mirar el paisaje para entender qué ocurre detrás de él, para entender las conexiones ocultas, la vida que lo forma. el paisaje se limita a ver caminos, árboles y ríos cuando la naturaleza es flujos, conexiones, interrelaciones

todo está interconectado (aunque no siempre directamente), el mundo es un flujo constante de materia, de información… eso es lo que permite la vida

el paisaje solo toma una instantánea, un momento y pretende repetirlo, eternizarlo y así es como mata.

el paisaje mata lo que la naturaleza creó, porque lo encierra, lo acota, lo recorta, lo constriñe

la naturaleza, el mundo, las ciudades… sucumben frente a su paisajización,

frente a su estetización: el paisajismo es el síntoma de una enfermedad mucho más profunda que se gestó hace mucho tiempo, es una decadencia decimonónica

todos los paisajes están muriendo: el paisaje natural, el paisaje urbano, el paisaje emocional…

la muerte del paisaje natural supone una primera fosilización y esta se produce de dos maneras: debido al paisajismo visualista o pornografía paisajista, que provoca un empobrecimiento de la comprensión y la experiencia al limitarla a lo visual.

además y en consecuencia creamos culturas zoo en las que mostramos seres moribundos al límite de su existencia; la cultura zoo supone convertir lo exótico en exótopo (aquello que está fuera de su lugar) : deslocalizar, descontextualizar, abstraer …y todo ello debemos agradecérselo a la ciencia

la muerte del paisaje urbano supone una segunda fosilización, la de los hombres figurilla. el paisaje urbano murió el día en que se diseñó una ciudad con planos y sin habitantes, las maquetas hicieron el resto y las fotografías, otro tanto: abstrajeron, estetificaron: los espacios empezaron a ser desiertos y sus habitantes pequeñas figuras inertes, sin movimiento, objetos más que experiencias-y-circunstáncias. ese día murió el paisaje urbano y también la arquitectura.

la muerte del paisaje emocional supone una tercera fosilización, la de la pornografía emocional -entiendase por pornografía emocional una sobreexposición mediática emocional a lo gran hermano- ese constante televisar sentimientos descarnadamente, sentimientos-fast-food acaba desembocando en un psico-blindaje emocional que acorta el corazón, lo restriñe, lo restringe, lo limita… además éstos paisajes sentimentales-emocionales banalizan sentimientos profundos, los abstraen y los desconectan de sus realidades concretas… los paisajes del alma estan tan muertos como los otros dos

el paisaje todo lo banaliza (aunque pretenda hacer todo lo contrario)

eso provoca un empobrecimiento ecosistémico (acorta la mirada, restriñe los sistemas, restringe la acción, limita la vida…)

lo bueno es que la misma enfermedad es su propio antídoto (morimos de paisaje ya que morimos de él y con él) pero le sobreviviremos puesto que es él precisamente el que nos muestra su propia podredumbre.

coda finale

y sino, en cualquier caso…

…cuando el hombre muera, el paisaje morirá con él

“pero las mariposas seguirán volando…”*


*Paul Ehrlich, biólogo, especialista en mariposas (*)

Posted in Exposicions, Manifest, Paisatge

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